Sombras Puras

Mes

Septiembre 2012

2 publicaciones nuevas

Delirios de Placer

image

El verde reflejo de sus ojos me lleva de nuevo a la pradera de mi infancia. Aun con la edad que tengo, me sentí como una niña. Al verle note como su mirada escruñia mi interior, hasta el mas oculto rincón dentro de mi. ¿Cuanto tiempo llevaba buscandolo? Habían pasado unos días, pero al reflexionar, me di cuenta que le había dedicado años, quizás toda mi vida. Si, creo que desde tiempos añorados me lo imagine a mi lado, en las tardes lluviosas de un otoño olvidado o en las calurosas montañas de un alegre verano, siempre a mi lado, llenandome de vida y de felicidad. ¿Cuanto tiempo perdí imaginandome su encuentro? Imaginando cada paso que el destino dispuso para al fin saborear su encanto, su picardía. Quien diría que fuese el, el que me encontraría. Una palabra basto para caer en sus deseos. Deseos que serian míos también. Su ser me impulsaba al vacío, cada segundo de su cortejo alimentaba mis ansias, mis antojos, mis mas oscuros caprichos. Crecía dentro de mi una lujuria inmesurable, una impaciencia al momento de su encuentro, de sus besos, de sus caricias. En la época de la cordura acudía a la imaginación como una amiga, como un intento de mirar de forma clara a este mundo deforme, ahora me traiciona, la alimenta el instinto y no la razón. De nuevo, con solo un roce de sus labios, el mundo a mi alrededor se vuelve amargo, triste. Solo el puede darle dulzura y color de nuevo. En cada oportunidad, entre sabanas desenfrenadas, podía apreciar mi tesoro, un cuerpo hermoso. Desde sus delicados y finos labios, surcando hacia unos hombros anchos que se extienden sobre una espalda, fuerte y serena. Sus caderas afiladas eran los acantilados de mi perdición. Acariciar estos alpes privados era mi mas grande delicia, pero fijarme en como cada roce de mis dedos lo hacia suspirar y temblar, llenaba de ansias a mi cuerpo aun mas. Su respuesta hacia mis delicados movimientos fue una venganza de placer inmaculado. Sus dedos flotando lentamente sobre mi vientre, rodeando mi ombligo, explorando las extremidades de mi cintura, surcando los bajos prohibidos tentadoramente hasta elevarse nuevamente sobre mis pechos me llenaba de gozo, y con una respiración profusa, temblaba al sentir su toque en ambas puntas de mi feminidad, cada curva, vuelta, oscilación que elaboraba, elevaba mi ser a puntos que creía inimaginables. Tomaba mi cuerpo como su propiedad, un reino en donde podía proclamar lo que sus oscuros instintos le susurraban. El yacía sobre mi, besando delicadamente mi cuello, restregando su cuerpo ligeramente sobre el mío. Ya no había vuelta atrás, ya no podía contener mi ansias por el placer. Sus manos se deslizaron mas haya de mi vientre, entre mis piernas, acariciando mi sexo apasionadamente. Casi no podía contener mi voz, entre gemidos y gritos trataba de mantener la poca cordura que me quedaba. Entre mis genitales húmedos y su dulce lengua ya no cabía mas antelación. Con firmeza coloco dentro de mi su masculinidad, dejandome sin aliento y con las piernas errantes. Luego de aquello, el tiempo y el espacio parecían desaparecer, el cuarto, la cama, hasta las lujosas sabanas de seda imperial se volvían polvo ante desmedida locura. Mi cabeza permanecía inherente, no recuerdo cuanto tiempo paso, cuantos orgasmos me otorgo, o de cuantos ángulos me penetro, solo se que no podía parar. Sus brazos me mantenían atada a el y conforme pasaba el tiempo todo a mi alrededor carecía de sentido e importancia. Lo que era una bella habitación, con suelo de caoba y paredes con bellas decoraciones se tornaba en un oscuro y mugriento gris. La cama tan cómoda como lujosa, parecía una simple colchoneta con suela de concreto, y sus brazos, indeseosos de soltarme, formaban una especie de camisa de fuerza inhumana. El placer se disolvía ante mis sentidos y no quedaba nada, mis gemidos se convirtieron en gritos de furia y desolación. Solo sentí un pinchazo cerca de mi antebrazo y luego de eso, el verde reflejo de sus ojos me lleva de nuevo a la pradera de mi infancia.

Escrito por: Tito Urbano

Sep 26, 20123 notes
Mi Amanecer

De pequeño te enseñan que cada amanecer es igual. Con ansias esperaba el tiempo transcurrir, observar los propios y refutar sobre ese error declarado. Nos dicen que el futuro es algo solido y tangible, que con solo declarar tus acciones estas se cumplían. Tus sueños son inquebrantables, no había nada que te detuviera. Los amigos iban y venían, las clases volaban y los amaneceres pasaban como si nadie los notara. Así será; decía yo. Aprendí sobre dios, sobre el karma y como la vida te da lo que tú le ofrezcas a ella. Vas con la frente en alto, te preocupas de tu existencia con relativa paciencia, planeas superar a aquellos que confirmaron tu éxito. Los planes cambian, con felicidad los días pasan y los amaneceres, bellos al notarlos. El destino siempre nos concede nuestros deseos, como una ironía, lo que uno anhela se vuelve insuficiente. Así es la vida; me decía. Con los escombros de nuestros intentos, construimos nuestro camino, cada paso realizado parece alejarnos del rumbo. Vi los amaneceres bellos y cargados de melancolía. ¡Cuántos días han pasado! Debe ser así; me decía. Los que estuvieron un día a tu lado se han ido, algunos lejos, otros por desapegos. Lo único que va quedando dentro de ti son tus metas. Compartes tu corazón en busca de auxilio, al intentar escapar de la inevitable soledad. Amaneceres enamorados llenan de sosiego a tu mundo. Por siempre; me decía. Tus sueños son lo único intocable, los planes idos, aplastados por un destino impío. El corazón se marchita, con solo gotas que alargan su angustia. Tratas de ver ese mismo amanecer, fiel compañero a través del espacio, pero no importa de dónde lo veas, entre los edificios matutinos o los llanos inconsumibles, veras que nada será igual, aunque camines inequívoco para alcanzar ese sol, no serás capaz de cambiar nada. Cada amanecer ha cambiado para siempre por mi propia mano, por mi propio deseo. Ya veo la vida; me decía. 


Escrito por: Tito Urbano

Sep 23, 20122 notes

Agosto 2012

1 publicación nueva

Estación Perdida

Para Alejandra, mi unica seguidora.

En una estación perdida el pasado es presente y futuro a la vez.

En una estación perdida los recuerdos recorren los pasos errantes de sus propios pasajeros.

En una estación perdida el temor ajeno controla el querer de los destinos.

En una estación perdida la soledad es la única multitud.

En una estación perdida los conocidos se vuelven desconocidos.

En una estación perdida los extraños son tus amigos.

En una estación perdida los pasos incoherentes consiguen un rumbo.

En una estación perdida las risas son viejas amigas.

En una estación perdida las historias son compartidas.

En una estación perdida nadie es dueño de si mismo.

En una estación perdida los techos no detienen las gotas.

En una estación perdida el futuro esta a la vuelta de la esquina.

En una estación perdida una caricia vale mas que mil besos.

En una estación perdida dos sueños partieron en una tarde sombría.

Escrito por: Tito Urbano

Aug 9, 20122 notes

Junio 2012

1 publicación nueva

El Bello Final

Lo primero que viene a la mente es la asimilación de la realidad, de que de verdad algo está sucediendo, algo distinto a todo lo demás, algo que se anuncia desde hace tiempo pero se desea olvidar. Nuestro instinto lo siente, lo predica, nos da cada ángulo de posibilidad del destino ya preestablecido, pero lo ignoramos, ciegos ante el brillo incandescente de una supuesta e inquebrantable verdad. Ya es demasiado tarde, la negrura y el espesor llenan nuestra alma y la corrompen. El cuerpo y la mente luchan contra esta corrupción que es alimentada por el miedo y la incertidumbre. Todo se deshace, todo lo que antes era palpable, visible y real desaparece ante esta nueva realidad argumentada. Nada parece tener sentido, los caminos pasados ya no conducen al mismo destino, las viejas ideas no proclaman las siempre eternas providencias, el ser que llenaba de vida a este cuerpo desquiciado, se ha perdido en sí mismo, fundando mientras se aleja, las bases paradójicas hermanas de la locura. La imparcialidad reina en un paraje de fría indiferencia, el aullido de los canticos del infierno y las melodías seductoras provenientes de los cielos suenan con exactitud en estas jóvenes tierras. Muchas palabras buscan el calor y el fuego que huyó de mi despavorida alma y solo se encuentran con las cenizas de lo que antes era un incendio imparable. El tiempo yace detenido en nuestro interior y lo único que nos queda de comunicación con el mundo exterior, son las lágrimas de augurio de nuestro dolor.

Escrito por: Tito Urbano

Jun 2, 20124 notes

Marzo 2012

1 publicación nueva

La Verdadera Pesadilla

¿Puede un buen sueño ser una mentira y una pesadilla nuestra verdad?

     Preguntas como esta llenaban los grandes vacíos de mi mente causantes de mi insomnio eternal.

     Creo que era media noche cuando me senté en mi sillón, tratando de aclarar mi mente de algo que me intrigaba pero que no recordaba. Veía mi casa, tenue y oscura. Las luces emanantes de las velas siempre me han parecido tétricas y esa noche aún me lo recordaban. Ante tantos pensamientos erráticos y sin sentido alguno, decidí bajar a mi cocina, en busca de la única bebida fuerte que me gustaba, un vaso de gaseosa tibia. Al volver a mi alcoba noté una silueta en mi cama, unas curvas recorrían las sabanas y describían unos arcos casi perfectos, en la almohada, cientos de cabellos negros que parecían sombras hermosas sobre un paisaje de nubes blancas. Casi había olvidado que ella estaba allí. Aunque su respiración era ligera y calmada, sentía como toda la habitación se llenaba de su presencia, de sus esperanzas, de sus sueños, de sus mentiras. ¿Su nombre? No es importante, tampoco relevante, prefiero decir que no lo recuerdo.

     Estaba yo de vuelta en mi sillón, arrojándome al sueño, cosa que rara vez ocurría y luego de sólo unos instantes sentí una extraña sensación como si alguien me llamara, gritara mi nombre a lo lejos pero el sonido nunca terminaba de llegar. Claro, sonó el teléfono. Un poco confundido dudando si aún  estaba soñando o si acaso tenía la capacidad para ello me dispuse a contestar. Fue una conversación rápida y dolorosa. Entre llantos y gemidos pude escuchar el relato de Alejandra, creo que era la única verdadera amiga que he tenido o eso creo recordar. En constante sollozo me conto la noticia, un querido y muy cercano amigo se había suicidado sin razón aparente, ella solo quería un poco de apoyo y no sabía a quién más llamar.

     Me dispuse entonces a ir hacia el lugar de los hechos a solo tres cuadras de mi sillón. Creo que aún era media noche y yo caminando por la oscuridad de las calles, pero me sentía tranquilo, como en un sueño. Mientras andaba me preguntaba si esa bella mujer seguía durmiendo, me intrigaba el simple hecho de saber que soñaba en ese momento, si estaría conmigo cuando despertara, o a la mañana siguiente o a la siguiente, creo que tanto pensar me llevaría al borde de la locura pero no podía evitarlo, nada podía.

     Llegué a la escena y debo decir que ver sesos y un ojo fuera de sus lugares habituales no me molestaba, siempre fuí un poco insensible en ese respecto, podría decir que me sentía cómodo en aquel lugar. Sostenía a Alejandra quien no se atrevía a ver lo ocurrido, lo único que en realidad recuerdo que me dijo fue que lo amaba, lo amaba con todo su corazón, pero simplemente no podía estar con él. Ella creía que por eso se había quitado la vida pero yo no estaba tan seguro. Alejandra luego se marchó del lugar, a pasar la noche en casa de alguien más, pero yo me quede, no sé si fue por la curiosidad de comprender como un hombre por amor podía perder la cabeza y llegar a un punto de locura tal, como para querer ir al limbo de forma precipitada o ¿es que algo faltaba?, ¿algo tan obvio que pasaba desapercibido?, mi sospechas hallaron su progenitor, el arma con que se efectuó el disparo no hacia acto de presencia en el sitio. De pronto sentí preocupación, puede que miedo no estoy seguro, pero salí de allí de inmediato.

     De vuelta a la calle, a la oscuridad, sentí mi sillón lejos de mí, comencé a maldecir esas tres cuadras que se sentían infinitas, frío, soledad y miedo invadían mi cuerpo, creí ver sombras cerca de mí, tuve la impresión de que alguien me seguía, de que sabía algo o había visto demasiado, de que mis incontables noches de insomnio ya habían afectado mi propia percepción de la realidad.    

     Ya no me sentía en un sueño, esto era otra cosa, pero no quería pensar demasiado en ello, solo ansiaba llegar a mi sillón, mi casa, mi cama y ver de nuevo esa bella silueta, esas sombras en mi almohada. Cuando al fin llegue a la cuadra de mi hogar, me tomo un tiempo en digerir lo que vi, había un arma tirada al frente de la puerta, parecía una Luger de fabricación alemana, conozco poco de armas pero lo que me sorprendió mas fue la puerta… abierta de par en par como si esperara mi regreso. Pensé lo peor, tome la Luger y entre corriendo a mi casa, subí las escaleras pero no pude llegar a mi destino tan fácilmente, sentí un inmenso dolor de cabeza, sangre corría por mi frente, no sé si alguien me había golpeado pero ya no me importaba, jadeando y errático seguí hacia adelante, antes de entrar en mi alcoba cargue el arma y apoyándome con la pared y sin duda alguna procedí a caminar lentamente hasta mi cama, en ese momento solo escuche gritos, en ese momento me di cuenta de la verdad, de mi pesadilla. Comprendí todo el insomnio, los sueños, las verdades, las mentiras.

   

     Creo que simplemente trataba de matar un recuerdo y termine matándome a mí mismo. La cama vacía, al igual que mi alma y mi cabeza sin un ojo y los sesos sobre mi sillón. 

 

Escrito por: Tito Urbano

Mar 17, 20128 notes
Página siguiente →
2012
  • Enero
  • Febrero
  • Marzo 1
  • Abril
  • Mayo
  • Junio 1
  • Julio
  • Agosto 1
  • Septiembre 2
  • Octubre
  • Noviembre
  • Diciembre